4 oct 2010

Abel

Coronada en el Festival de San Sebastián con el Premio de la Juventud y el de la Sección Horizontes Latinos. De esta manera estrenaba el actor Diego Luna su ópera prima como director de cine de ficción. Un rodaje que se desarrolló en escenario mexicano, parte en la ciudad de Aguascalientes, haciendo gala de la nacionalidad de su director.
Sólo son necesarios 83 minutos de cinta para mostrar la especial realidad de Abel (Christopher Ruiz-Esparta), un niño de nueve años ingresado en un Hospital Psiquiátrico con un cuadro clínico que carece de diagnóstico. Desde que su padre les abandonó, Abel dejó de hablar, continuamente pinta círculos con un bolígrafo en la palma de su mano, tiene trastornos en el sueño y se autolesiona cuando pierde el control. Esa es la realidad que vive su madre, Cecilia (Karina Gidi), hasta que le comunican la necesidad de trasladar a su hijo a otro hospital infantil de la Ciudad de México que, por su lejanía, le impedirá ver a Abel cada día como había hecho hasta entonces. Para evitarlo, Cecilia pedirá al Doctor Monárrez que deje llevarse a Abel a casa unos días para ver cómo evoluciona en familia. El niño se reencontrará con una casa destartalada en la que sigue faltando la presencia de su padre y con dos hermanos, Paul (Gerardo Ruiz-Esparza) de cinco años y la adolescente Selene (Geraldine Alejandra Galván), que apenas le conocen.
Con un chillido “¡Selene!” Abel comenzará a comunicarse y a asumir el rol de padre en la casa. Sorprendentemente, la inocencia infantil se mezclará con la autoridad machista. Abel pondrá a su madre el anillo de caramelo, interrogará al novio de Selene sobre sus intenciones e intentará dar protección a todos los miembros de la familia. Sin embargo, el verdadero padre Anselmo (José María Yazpik) regresa inesperadamente de un viaje ficticio de dos años en Estados Unidos. El conflicto será tal que Abel, frente a su propio padre, no abandonará su rol así que Anselmo quedará relegado en la nueva realidad de Abel a tío de la familia. La lucha por el papel de padre no tardará en llegar y la ficción se diluirá en el agua.
Lo más impactante de la película es, sin duda, el entorno de autoridad y respeto que logra Abel entre sus hermanos. El miedo por despertarle de una invención que le generaría una nueva crisis hace que sea obedecido sin discusión. De hecho, su hermano Paul al ver la naturalidad de la situación llega a creer que aquella persona que mide unos centímetros más que él es su padre. Además, la película hace reflexionar acerca de la cantidad de información que los niños almacenan de su entorno cotidiano y que podría ser objeto de uso para asumir cualquiera de los roles que están presentes en la sociedad.

OTRA VEZ SORPRENDE UN NIÑO…
Se hace evidente cuando los directores trabajan con niños desde la improvisación y los juegos y no desde la simple memorización del texto. Christopher Ruiz-Esparza y su hermano en la vida real Gerardo Ruiz-Esparza dotan de autenticidad al guión de una película que parece impensable que suceda en la vida real.
DIEGO LUNA…
Su debut como director fue a cargo del documental J.C. Chávez, sobre el boxeador en 2007.

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